En la política, las expectativas también forman parte del liderazgo. Sin embargo, para muchos dirigentes, colaboradores y simpatizantes del oficialismo, los decretos prometidos parecen haberse convertido en una espera sin fin.
Cada vez son más las voces que expresan su descontento por considerar que personas que acompañaron al presidente Luis Abinader desde el inicio de su proyecto político no han visto cumplidas las expectativas que tenían respecto a nombramientos y oportunidades dentro del Gobierno. Según estos sectores, muchas promesas quedaron en el camino, mientras dirigentes, profesionales y empresarios que apostaron por el cambio sienten que fueron enviados al "zafacón del olvido".
Al mismo tiempo, algunos críticos sostienen que ciertos nombramientos han favorecido a personas con poca trayectoria conocida dentro del Partido Revolucionario Moderno, lo que, a su juicio, ha generado malestar entre la militancia histórica y quienes trabajaron durante años para llevar al partido al poder.
Desde esa perspectiva, existe la percepción de que las decisiones políticas no siempre han fortalecido la estructura partidaria ni han reconocido el esfuerzo de quienes construyeron el proyecto desde sus inicios. Para muchos, esa situación ha provocado frustración y una creciente desconexión entre la dirigencia de base y el Gobierno.
También hay quienes consideran que la popularidad del presidente no refleja el mismo nivel de respaldo que muestran algunas encuestas difundidas públicamente. Esa apreciación forma parte del debate político actual y contrasta con otros estudios que continúan registrando niveles importantes de aprobación para el mandatario.
La principal preocupación expresada por estos sectores es que el Gobierno recupere el contacto con su dirigencia, escuche las inquietudes de su base política y tome decisiones que fortalezcan la confianza interna. En política, la lealtad se construye con resultados, reconocimiento y coherencia entre las promesas y las acciones.

