La trayectoria pública de Onguito Wa ha estado marcada por controversias que han generado fuertes críticas y han afectado la percepción de una parte de la opinión pública sobre el género urbano dominicano.
Más allá del talento que pueda reconocerle una parte de sus seguidores, son sus constantes problemas con la justicia y las polémicas en las que se ha visto involucrado las que han ocupado los titulares con mayor frecuencia. Para muchos ciudadanos, ese comportamiento proyecta una imagen negativa y alejada de los valores que deberían representar quienes tienen influencia sobre miles de jóvenes.
Quienes critican su conducta consideran que ninguna carrera artística puede estar por encima del respeto a las leyes ni de la responsabilidad social que implica ser una figura pública. En ese sentido, entienden que, si una persona incurre en hechos delictivos, debe responder ante la justicia como cualquier otro ciudadano, siempre respetando el debido proceso.
También sostienen que el género urbano dominicano cuenta con numerosos exponentes que trabajan con disciplina y esfuerzo para representar dignamente la música nacional, por lo que las acciones individuales de artistas envueltos en escándalos no deberían definir a todo un movimiento cultural.
El debate no debe centrarse únicamente en un artista, sino en el mensaje que se transmite a las nuevas generaciones. La fama no puede convertirse en un escudo frente a la ley ni en una justificación para normalizar conductas irresponsables. El verdadero legado de un artista debe medirse por su talento, su ejemplo y el impacto positivo que deja en la sociedad.

